miércoles, 21 de mayo de 2014

La Terrible Zona de Confort



Alguna vez escuché en una misa que Dios aborrece a los tibios. En una interesante plática oí que nadie recuerda a los mediocres, y en una ocasión en donde tuve la oportunidad de escribir una conferencia motivacional para un amigo, me enfoqué en que de nada sirve ser de las personas estándar.  ¿A que voy con todo esto? En que nadie, absolutamente nadie, sobresale si es de los "normales", o de los que siguen el patrón "establecido" o de los que prefieren no arriesgar para no perder (pero tampoco para ganar). Si se ponen a pensar, uno recuerda a los mejores en algo o a los peores, no a los de la bola de en medio.  

El pensamiento racional de la mayoría de las personas se basan en el "así estoy bien y para qué le muevo". Prefieren quedarse como están, porque al fin y al cabo, "no están tan mal como otros". ¿Será alguna cuestión cultural la que nos haga pensar así? Eso, queridos amigos, es entrar en la terrible zona de confort. ¿Por qué deberíamos de esforzarnos más si ya es suficiente con lo que hago? ¿Por qué tengo que ser yo el que lo haga y no alguien más? ¿Por qué tengo que cambiar mis costumbres y hábitos si siempre he sido así?

En nuestro negocio de mercadeo en red se traduce al ¿por qué tengo que hacer tal o cual cosa si no estoy acostumbrado y no se me antoja? Es difícil salir de la zona de confort. Es difícil romper paradigmas y es aun más difícil ir en contra de nosotros mismos. A veces no puedo creer que hay personas que invierten e inician este negocio por que ya vieron los grandes beneficios, pero adoptan una actitud de "yo voy a ofrecer el producto y si alguien me pide, pues que bueno". (Ahora sí que suena a que "el que quiera, que venga a mi", no yo a ellos). Es curioso como queremos los beneficios del mercadeo en red, pero no los esfuerzos del mismo. Queremos que la red se multiplique por arte de magia. Es como si estuviéramos esperando un árbol de jugosas manzanas cuando en realidad no hemos sembrado nada. La semilla la tenemos, pero nos da pena buscar la tierra fértil. De una cosa sí estoy segura: el fruto es consecuencia de haber sembrado.


No hay peor cosa que el conformismo. Nuestra zona de confort puede acabar con nuestros sueños y motivaciones. Piensen en que todas nuestras metas dependen de nosotros y solamente de nosotros. Entonces...¿realmente vale la pena quedarnos en el "así estoy bien..."?

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